"Nosotros no poseemos la verdad, es la Verdad quien nos posee a nosotros. Cristo, que es la Verdad, nos toma de la mano". Benedicto XVI
"Dejá que Jesús escriba tu historia. Dejate sorprender por Jesús." Francisco

"¡No tengan miedo!" Juan Pablo II
Ven Espiritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor, tu Espíritu para darnos nueva vida. Y renovarás el Universo. Dios, que iluminaste los corazones de tus fieles con las luces del Espíritu Santo, danos el valor de confesarte ante el mundo para que se cumpla tu plan divino. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

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viernes, 28 de septiembre de 2012

Con la Biblia en la mano: El Deutero-Isaías



El período de la cautividad

Nos encontramos al final de la época del exilio, hacia el siglo VI, cuando seguramente un discípulo de Ezequiel, una persona autónoma conocida por el apelativo de “Segundo Isaías” escribe los capítulos 40-55 de Isaías, un libro de consolación del pueblo en el destierro.
La expiación ha terminado, comienza el don de la liberación 40,1-5. Este es el cometido del nuevo profeta, estimular a los israelitas a volver a la tierra de sus padres.
Esta misión ciertamente no era fácil. A pesar de ser extranjeros en babilonia, los judíos deportados se habían instalado bien en aquel país y comenzaban a gozar de cierta presencia social y económica, pues según documentación arqueológica de aquella época, constituían una comunidad con comercios, bancos y centros de estudio.
Dejar todo eso para volver a una tierra arrasada, donde tendrían que empezar de cero no era cosa fácil de asumir.
Por eso la misión del profeta consistía en animar a los israelitas a restaurar su pueblo, construyendo de nuevo la nación y el Templo.

El retorno
El tema de su anuncio es la expiación ha terminado, comienza el don de la liberación. El retorno a la patria es precedido por una etapa de purificación y abandona en Dios, es un segundo éxodo, un cruzar un nuevo camino bajo la guía del Señor 49,19.
Una segunda liberación del pueblo de un país extranjero, que es descrita por medio de símbolos libertadores: 41,8-16, las cadenas rotas, el canto de la libertad 43,14-17 el mar que destruye la opresión, el caminar por el desierto hacia la tierra soñada 43,18-21.
Una liberación que es pura misericordia de Yahweh 43,22-25.

Es este profeta, en cierto sentido, el que inició el sionismo, el retorno a la tierra prometida bajo la acción de Dios, señor de la historia y del cosmos 40,12-31, e impulsados por su “mesías”, su enviado Ciro.
El protagonista principal de este período histórico es el rey persa Ciro, que se presenta como conquistador del imperio babilónico c. 47. El emperador persa es celebrado en varios poemas: 41,1-5.21-29; 45,1-7.9-13; 46,9-11; 48,12-15, en todos ellos se le proclama como instrumento de liberación. Es el enviado de Dios, su “mesías”, es decir, su ungido y consagrado, el que va a hacer posible la reparación de los judíos a Jerusalén c.52.

Salvación universal
La nueva alianza, anunciada por los profetas que le precedieron, como renovación total en el plano personal, es ampliada en este libro extendiéndola hasta una renovación cósmica de todo lo creado, una nueva creación. Yahweh es el único Dios y el Señor universal de todo lo creado. Es un nuevo concepto del señorío de Dios en relación con la humanidad.
Ya no se presenta como Dios exclusivo de Israel que lucha a su favor vengándolo ante los demás naciones enemigas de su pueblo. Aquí las naciones son vistas como participando de un plan universal de salvación que Dios proyecta para toda la humanidad incluso a lo largo de toda la historia, 41,1-5; 42,10-13; 45,20-26; 49,6.
Es Dios quien realiza por sí mismo la liberación temporal y espiritual 43,1-13. Todo esto suscita la esperanza de un camino total y definitivo de la historia.

El Siervo de Yahweh.
Estamos ante en el tema principal del libro, los llamados “cantos del Siervo de Yahweh”. Cuatro poemas que exaltan una nueva concepción de la figura mesiánica.
Un personaje escatológico, una figura más allá de los conceptos anteriores. Un ser de los últimos tiempos que abre la nueva y definitiva revelación del plan salvífico de Dios.
¿Quién es en realidad este Siervo de Yahweh? ¿Se trata de un colectivo: el Israel histórico? ¿Una persona de la época o una figura del futuro?
Sin duda el mensaje era muy superior a la capacidad de comprensión del profeta y de sus auditores. Hasta este momento, los profetas habían anunciado al Mesías sin tener ciertamente la idea clara de cómo éste se manifestaría en realidad. Sus capacidades humanas no les daba para captar hasta el fondo lo que Dios manifestó al cumplirse los días mesiánicos (I corintios 2,6-10). La realidad superó cualquier concepto humano.
A propósito del personaje que aquí tratamos se da un paso en profundidad, una novedad cualitativa, hasta entonces impensable, el concebir el sufrimiento y la muerte como satisfacción salvífico. Para el Antiguo Testamento esta idea es completamente revolucionaria.
Ciertamente que el sufrimiento del pueblo en el exilio le dio una cierta madurez para aceptar este mensaje de satisfacción vicaria. La figura del Mesías sufriente lo sitúa sin duda en un nivel escatológico más allá de la historia, en el plano del Dios que salva. Dios cambia los cánones de la historia humana presentando el triunfo a través de una imagen sufriente.
Primer canto 42,1-4.- El Siervo es investido de su misión de profeta anunciador a la humanidad entera (“las islas”). Un anuncio de gracia y esperanza con gestos de construcción pacificadora.
Segundo canto 49,1-6.-  Es el siervo el que habla en primera persona al presentarse como el escogido por el propio Yahweh que le ha formado desde el seno materno para anunciar la salvación hasta los confines de la tierra.
Tercer canto 50,4-9.- Aquí vemos al siervo que narra los ultrajes de su sufrimiento, golpeando y maltratado, despreciado y agredido, pero que se mantiene fiel a su misión de discípulo, seguro de que su victoria está próxima, porque su apoyo y seguridad le viene de Dios.
Cuarto canto 52,13 53-12.- Es el culmen de su vida. Su final trágico con el que conquistará la victoria para todos: Humillación – glorificación, Muerte y salvación. Es un hombre desfigurado y digno de desprecio, ante todos es considerado como condenado por el mismo Dios.
Sin embargo, son los espectadores los que merecen los castigos que éste está sufriendo. Ha tomado sobre sí nuestro dolor y castigo y marcha dócil cargando con nuestras culpas. Pero Dios no permitirá que todo termine con su muerte. Su triunfo será un resurgir vivo y gratuito en un mundo condenado a la muerte.
Su sufrimiento inocente y expiador nos ha liberado, ha reconciliado a todo el pueblo de Dios.

Jesús el mesías
Esta figura del Siervo, nos coloca ante una de las profecías más claras del Mesías Jesús. Su vida de elegido, profeta, mensajero universal,… su pasión y muerte y por último la glorificación en su resurrección, sitúa la fe cristiana ante el cumplimiento en Cristo de toda la trayectoria bíblica del mensajero salvífico.
Porque la postura del cristiano al situarse ante el Antiguo Testamento le lleva a ver en todo este Libro Sagrado una proclamación del mensaje profético de Cristo. Desde el Génesis hasta el último profeta se proclama el caminar de la historia abriéndose a ser salvada por Dios y es con Jesús muerto y resucitado donde el hombre alcanza la meta histórica de la “plenitud de los tiempos”.
Con Cristo cambia definitivamente el sentido de la historia y se inicia una nueva y eterna alianza que tiene proyección universal y escatológica.
En Jesús queda también superada la tensión entre mesías-hombre y mesías-celestial, entre al hijo de David y la intervención directa del mismo Dios.
Jesús Dios y Hombre supera todo razonamiento humano.
Con todo esto se comprende la unidad de todos los libros bíblicos, pues aunque escritos en distintas épocas históricas y con diversas motivaciones inmediatas a través de sus páginas se descubre la presencia inspiradora del Espíritu Santo que iba conduciendo la historia del Pueblo de Dios, haciéndola historia de salvación, hasta culminar con la encarnación del verbo, llevando la historia a su plenitud (He 1,1-4)



2 comentarios:

Carmen Parra dijo...

Hola .
Consulto sobre la similitud del libro de Isaia desde el capitulo 40-al 45 , con lo escrito en el cilindro de Ciro .
Hay un libro que habla de los paralelismo de la Biblia con la religion de Zoroastro y consulte la biblia de Jerusalem y compare el texto y en verdad hay similitid , incluso hay un comentario al respecto en la Biblia que les menciono .
Si el segundo libro de Isaias fue escrito durante el exilio , cabe la posibilidad que un escriba judio copiara el texto del cilindro ??
Mi otra consulta es que la religion de Zoroastro tambien menciona que muchas creencias propias de ellos como los angeles la resurreccion de los muertos un juicio final , el juicio personal , hasta la creencia en el demonio han sido absorvidas por los judios en el exilio en Babilonia y estar en contacto con los persas.¿ Que hay de cierto en ello , o son creencias que ya tenian los judios con anterioridad ?
Lo que mas me ha espantado es que esta religion reclama que el concepto de un mesias que vendra y llevara a cabo la resurrecion al final de los tiempos ya se encontraba en su libro sagrado el avesta .
He tenido la oportunidad de leer dicho libro y leer muchos articulos sobre su religion , pero escritos por ellos mismos no por algun occidental y admito que a veces senti que leia algun libro cristiano .
Ellos se consideran la religion madre del judio del cristiano y del musulman , y admito que todo esome desconcerto mucho .
Hay algo de cierto en todas esas aseveraciones ??
Espero alguien pueda responder a mis consultas , muchas gracias

Directorio Catolico dijo...

Con relación a la similitudes que afirma lo mas probable es que sean diferentes visiones de los mismos hechos. Tal como ocurre hoy en día. Cabe la posibilidad que un escriba judío copiara el texto del cilindro como que alguien tomara el texto sagrado para redactar el cilindro, como que hayan contado independientemente uno del otro (sin conexión) el mismo hecho.
Zoroastrismo es una religión que se basa en el dualismo. Y, si bien algunos lo consideran monoteísta, "para nosotros -como afirma Aníbal Luis Puricellli Pinel en "Catequesis sobre la fe del hombre" página 49- no lo es porque el hecho de la creencia en dos principios, el bien y el mal (Dualismo) en un pie de igualdad lo ubica dentro del politeísmo, reducido pero politeísmo al fin". En cambio el judaísmo y el cristianismo son religiones monoteístas. Esta es la principal diferencia.
El hecho que muchas ideas sean comunes a diferentes culturas, pueblos incluidas sus religiones puede tener múltiples razones. Por citar alguna:
Espiritual: Dios ha querido dar a entender ciertas cosas a todos como que el existe.
Históricas: Son pueblos que han estado en contacto y se comunicaron ideas que evolucionaron luego por separado.
Los zoroatristas pueden considerarse a si mismos como usted dice, pero, por el argumento citado (su dualismo) quedan excluidos de esa supuesta paternidad ya que, la gran diferencia que los caracteriza con judíos, cristianos y musulmanes (que si tienen reconocidos lazos de familiaridad) es que mientras estas tres son religiones monoteístas, el zoroatrismo es dualista o paganismo leve o reducido.

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