"Nosotros no poseemos la verdad, es la Verdad quien nos posee a nosotros. Cristo, que es la Verdad, nos toma de la mano". Benedicto XVI
"Dejá que Jesús escriba tu historia. Dejate sorprender por Jesús." Francisco

"¡No tengan miedo!" Juan Pablo II
Ven Espiritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor, tu Espíritu para darnos nueva vida. Y renovarás el Universo. Dios, que iluminaste los corazones de tus fieles con las luces del Espíritu Santo, danos el valor de confesarte ante el mundo para que se cumpla tu plan divino. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

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sábado, 1 de septiembre de 2012

Hay dos Mares

En Palestina hay dos mares.

Mar de Galilea
Uno es dulce y abundan los peces. Los Prados, bosques y huertos abordan sus orillas. 

Los árboles extienden sobre él sus ramas y alargan las raíces sedientas para beber de sus aguas saludables.

En sus playas juegan grupos de niños como jugaban cuando Jesús solía venir aquí. 

Él amaba este mar. Contemplándo la plateada superficie predicó muchas veces sus parábolas. Y en un valle cercano dio de comer a cinco mil personas con cinco panes y dos peces.
Las cristalinas aguas espumantes de un brazo del Jordán que descienden saltando de los cerros, formaban este mar que ríe y canta bajo la caricia del Sol. 

Y los hombres edifican sus casas cerca de él, y los pájaros su nido. 

Y todo cuanto vive es dichoso con sólo estar en sus orillas. 

Mar Muerto
El Jordán desemboca al sur en otro mar. 

Allí no hay chapoteo de peces, ni susurro de hojas, ni cantos de pájaros, ni risas de niños. 

Los viajeros huyen de esa ruta a menos que la urgencia de sus negocios les obligue a seguirla. 

Una atmósfera densa pesa sobre las aguas de este mar que ni el hombre, ni la bestia, ni el ave beberá nunca.

¿A qué se debe tan enorme diferencia entre esos dos mares vecinos?
No se debe al Jordán. Tan buena es el agua que vierte en el uno como la que vierte en el otro.
Ni al suelo que les sirve de lecho, ni a las tierras que los circundan.

La diferencia se debe a esto:

El Mar de Galilea recibe las aguas del Jordán pero no las retiene. 

Por cada gota que entra, sale una gota. El dar y el recibir se cumplen allí en idéntica medida.

El otro es avaro y atesora celosamente lo que recibe.

Nunca es tentado por un generoso impulso. Cada gota que allí cae, alli se queda.

El Mar de Galilea da y vive. El otro no da nada, solo recibe. Se le llama el Mar Muerto.

Hay dos clases de personas en el mundo.

Hay dos mares en Palestina.

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