"Nosotros no poseemos la verdad, es la Verdad quien nos posee a nosotros. Cristo, que es la Verdad, nos toma de la mano". Benedicto XVI
"Dejá que Jesús escriba tu historia. Dejate sorprender por Jesús." Francisco

"¡No tengan miedo!" Juan Pablo II
Ven Espiritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. Envía, Señor, tu Espíritu para darnos nueva vida. Y renovarás el Universo. Dios, que iluminaste los corazones de tus fieles con las luces del Espíritu Santo, danos el valor de confesarte ante el mundo para que se cumpla tu plan divino. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

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domingo, 12 de agosto de 2012

Los Pecados contra el Amor al Prójimo - Introducción

La mayoría de los pecados que contra el amor al prójimo se cometen, son los pecados de omisión de los deberes positivos ya indicados. 

Pero lo que más se opone al "regio precepto" de la caridad, son los sentimientos y los actos de hostilidad contra sí mismo o contra el prójimo y todo proceder que menoscabe positivamente el bien propio o el del prójimo.

Los principales pecados de esta índole son:  

el odio y la enemistad contra la persona del prójimo  (que no han de confundirse con el odio contra sus pecados, el cual es bueno de por sí ); 
el odio diabólico, dirigido a sabiendas contra la salvación del prójimo y su amistad con Dios;  la envidia, que es el pesar por el bien ajeno, y que llega a envidia diabólica cuando se siente por el amor de Dios en el prójimo. 

Del odio y la envidia proceden los altercados y discordias, como también las peleas y las guerras injustas, que destruyen la paz, fruto y al mismo tiempo condición de la caridad. 

Nadie ignora que hay arrebatos momentáneos intrascendentales, provocados por la contradicción o la pasión: la prontitud en aplacarse, calmarse, controlarse, muestra que no son brotes de auténtico odio. 

En la guerra injusta se acumula la ferocidad de las multitudes hasta que estalla con efectos devastadores. La peor consecuencia de, la guerra es el odio sistemáticamente atizado contra el pueblo enemigo. 

La falta de consideración con el prójimo puede manifestarse de mil maneras. El hombre sin delicadeza y falto de caridad tiene una nota que lo distingue, y es que rara vez advierte la pena y el daño que causa a los demás. 

¿Quién no tiene que sufrir hoy día por el estrépito de los motociclistas, automovilistas, etc., de los radiorreceptores, MP3, celulares puestos a toda potencia, la inobservancia de las leyes de tráfico que pone continuamente en peligro la vida de los transeúntes?Entre tantos otros ejemplos.

En entradas posteriores vamos a tratar de los pecados que más directamente se oponen a lo que es privativo de la caridad cristiana, o sea, al cuidado por el bien espiritual del prójimo.

Estos son: (Siga los enlaces para seguir leyendo)

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